lunes, 25 de julio de 2011

DIETA SOLIDARIA


En el mercado existen multitud de dietas para perder peso, la mayoría, sino todas, creadas bajo criterios económicos y de negocios. Esto es in boicot a todas esas dietas milagro que se lucran basadas en novedosos productos, de nulas cualidades, que ellos mismos difunden.


Por experiencia propia, os hablaré de una que a la par de eficiente, es sumamente económica y conlleva poderosas razones de carácter ético y humanitario. Me he permitido llamarla “dieta solidaria”, por diversos motivos.

El principal es sentirnos por un breve espacio de tiempo como un ciudadano de otras latitudes menos afortunadas que la nuestra, al respecto de la alimentación; cientos de millones de personas carecen de una dieta variada y equilibrada, o simplemente pasan hambre en nuestro planeta.

En oriente, el 95 % de sus habitantes, basan su alimentación en pocos y básicos productos, al igual que en la España de la postguerra; leche y derivados, arroz, lentejas, garbanzos, verduras y frutas; es una alimentación básica y sencilla pero no pobre en nutrientes; ciudades como la sagrada Hariwar en India con 220.000 o Varanasi con 1.250.000 habitantes, son totalmente vegetarianos, a excepción de su población musulmana. En Tibet, consiguen una gran longevidad con una alimentación aun más drástica, basada en la avena, verduras y derivados lácteos.

Muchos problemas de salud se fundamentan en una sobrealimentación, demasiado rica y de mala calidad, unida a falta de ejercicio. Muchas calorías que se acumulan al no quemarlas: la ecuación es bien sencilla, como afirma José Mota “las gallinas que entran, por las que salen”, en este caso, no salen.

¿Qué hago de comer?, bien fácil, lo mismo de ayer, y que mañana, arroz cocido que sustituye al pan, mezclado con trigo, lentejas, garbanzos, etc. y alguna verdura de temporada al wok , poco hecha, aliñados con sésamo y especias; plato único al día, complementado con algún yogurt , fruta y te en el desayuno y cena, será suficiente para que tu abrumado organismo, descanse por unos días de tanto curro. Y si te atreves lo ideal es un ayuno de varios días, hay que conocer el hambre, tu paladar te lo agradecerá, apreciaras los sabores intensos de cada alimento como una deliciosa “novedad”.

La energía que se despilfarra en interminables digestiones la recuperarás; el organismo se libera de toxinas, depurando y renovando los principales órganos; intestino, riñón, hígado, estomago, saldrán rejuvenecidos tras estas cortas “vacaciones”.

La dieta que puede durar tres meses a prueba, prorrogable, es a la par de sana y rica, barata, por lo que no estaría de más para completar la solidaridad, donar el ahorro obtenido a alguna causa solidaria.

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