domingo, 17 de octubre de 2010

AUSTERIDAD


Vive sencillamente pero con calidad.

El arte de vivir es también saber elegir lo que te acerca a la felicidad y a la paz, en lugar de llevarte al estrés y al agobio

¿Tu casa, armarios y sótano, e incluso tu coche, están llenos de cajas con cosas que no te sirven pero guardas “por si acaso” y cosas que no usas desde hace mucho tiempo? Buscar cualquier objeto puede ser como una aguja en un pajar, cuando el lugar está saturado de cosas.

Saber vivir bien es en realidad vivir de forma sencilla, pero con calidad. Para esto debes aprender a evitar el consumismo, los objetos innecesarios y las complicaciones. Adquiere y guarda sólo lo que realmente te sea útil y beneficioso.
Pregúntate si lo necesitas. Antes de guardar algo por impulso, pregúntate por qué lo estás almacenando y para qué te sirve. Haz lo mismo con las cosas que tienes guardadas, si no te sirven tíralas o regálalas para que las aprovechen otros.
Desprenderte de lo inútil requiere esfuerzo porque necesitas revisar qué cosas sirven y cuáles no. Librarte de algo que pensabas que jamás podrías tirar o regalar es quitarte un peso de encima y probar el dulce sabor de la austeridad.

La filosofía Zen en Japón, asegura que es necesario hacer un hueco antes de recibir, para llevar una vida basada en la sencillez y la belleza; la simplicidad enriquece la vida y libera de prejuicios y restricciones.
Un práctico ejemplo de austeridad lo vemos en las viviendas árabes, cuyo único mobiliario son alfombras; hogares vacios de “cosas” pero repletas de amabilidad y cortesía.
Lo de dentro es fuera y lo de fuera es dentro; nuestro caos acumulativo es la copia exacta de nuestro desorden interno; nuestra mente crea espacios a nuestro alrededor que recrean nuestros miedos y fobias.
Cuanto menos tienes, menos puedes perder.
Cuanto más ligero de equipaje, más fácil se camina por la vida.
Texto y foto : Jose L. Rubio

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